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Mostrando las entradas de octubre, 2017

Inclusión, ¿una utopía o una realidad?

Inclusión... ¿una utopía?, ¿un ideal?, ¿un sueño inalcanzable para la raza humana? No lo sé, pero mientras exista el mal entendimiento de que somos una especie con una inmensa diversidad y por lo tanto de inagotables diferencias, será un reto entender de raíz lo que es la inclusión y llevarla a cabo. La inclusión no debe ocurrir únicamente con personas con diagnósticos neurológicos o biológicos, la inclusión debe ocurrir bajo cualquier circunstancia en la que una persona o un grupo de personas sean mal entendidas por el resto.
La exclusión ocurre con los adolescentes están por vivir una etapa mal entendida y los tachamos de rebeldes, no pensantes e irresponsables; con el autismo por ser una condición que no tiene explicación "lógica" y por lo tanto, no hay lógica general para relacionarse con ellos. Con los diagnósticos en los que faltan o sobran cromosomas porque físicamente nos parecen diferentes y sus necesidades biológicas son muy diferentes a las del resto. Con los hipe…

Maite me prestó a su ángel

La conocí en la Ciudad de México durante uno de mis viajes de trabajo sin haberlo planeado. Lo único que sabía de ella es que era una mujer incansable y que a pesar de su condición, viajaba “al infinito y más allá” para lograr que sus sueños se convirtieran en realidad. También me enteré que era soñadora e intuí que se encontraba rodeada de un ejército de personas, a las que yo llamaré “angeles”, que la llevan, la traen, la acompañan, la apoyan, la aconsejan, la frenan y la asesoran… Su nombre es Maite.
Maite nació en la Ciudad de México hace treinta y tantos años… o quizá más. Era un día feriado cuando su mamá ingresó al hospital para dar a luz, y cuál fue la sorpresa de la familia al enterarse que el nacimiento de Maite requería de una cesárea fuera de tiempo y no había personal médico en el momento para poder atender la emergencia. Una enfermera fue quién mandó al padre de Maite a buscar ayuda en otro lugar porque en ese hospital no encontrarían lo que se requería. Finalmente Maite …

La solución del problema eres tú

¿De qué sirve pensar tanto en la solución de un problema, si la solución del problema eres tú? Es tu manera de ver el "problema" la que puede darle la mejor solución. No son tus "magníficas" tres ideas de solucionar la situación las que te llevarán al resultado que deseas.  Es muy posible que tus ideas para "solucionar el problema" sean bastante limitadas y seguramente han sido pensadas desde tu miedo y no desde tu serenidad y confianza... ¿de qué sirve pensar cuando lo que piensas es "miedo"? La solución del problema, es solucionar tu problema interno para ver con claridad aquello que aún no has logrado observar.

Vivir en vida

Al nacer y al reinventarnos, cada ser humano es como una hoja de papel en blanco, un papel que no contiene nada pero también contiene todas las posibilidades.
Cada uno de nosotros está llamado a escribir en esa hoja en blanco: lo que es posible (según lo que conocemos), lo que es imposible (según nuestros miedos y creencias), lo que es visible (según lo que consideramos que es nuestra realidad) y lo desconocido (según la capacidad que tenemos de creer y confiar en lo milagroso o desconocido).
Cada nuevo día tenemos la oportunidad de reescribir o modificar lo que en ese papel hemos escrito. Al final de cuentas, el presente y el pasado se pueden transformar cuando aprendemos a observar “la misma escena” desde una percepción diferente. Somos libres de observar el pasado desde el dolor y sufrimiento, o bien, observarlo desde lo que la vida nos está mostrando para fortalecernos y demostrarnos que aquello imposible y desconocido en lo que no nos atrevemos a confiar, es tan real como nuestros …

Cuando ya no esté contigo...

Cuando esté lejos y haya partido. Cuando ya no esté aquí para observar tu vida, aplaudir tus logros y abrazarte en tus caídas. Cuando ya me haya marchado y mi tiempo de transformar el mundo para que tú no sufras y seas incluido se haya agotado. Cuando ya no pueda ser más tu voz, tu sentir, ni tu pensamiento. Cuando ya sea demasiado tarde para enseñarte aquello que me negué a enseñarte por miedo a que no lo lograras. Cuando el tiempo se haya agotado y ahora te quedas tú con lo que juntos construimos y no terminamos. Cuando no esté para defenderte de un entorno hostil y poco incluyente y no tengas las herramientas para gritar tus necesidades. Cuando debas pedir ayuda y tu dificultad en atención conjunta y tu lenguaje no te permitan hacerlo. Cuando ya no pueda ser yo quien justifique tu comportamiento ni tus desplantes. Cuando ya no esté más para gritar al mundo entero que tu diagnóstico te limita y a mí también… No esperes a que la vida te alcance para cumplir tu ciclo de vida. No esperes…