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Mostrando las entradas de julio, 2018

¿A qué jugabas cuando eras niño?

El mundo de los adultos es irónico. Invertimos en un edificio porque los resultados se verán en cuanto termine de construirse, pero nos cuesta invertir en los niños porque los resultados se verán en quince años…
Tal parece que los niños se han vuelto invisibles, que aprenden mejor con una tableta, una tutora de matemáticas, ciencias y español. Parece que los adultos nos hemos olvidado que fuimos niños y que buscábamos cualquier segundo de tiempo disponible para inventar un juego, para crear una historia de superhéroes, de reyes valientes o princesas rosadas y poderosas. Se nos olvida que buscábamos rincones para conversar con nuestro amigo imaginario y contarle nuestros más íntimos secretos. Hemos olvidado que nos escapábamos de la mano de mamá o papá para descubrir la forma del fierro viejo abandonado en la calle, explorar el árbol de la casa de la vecina regañona y convertirlo en nuestro espacio secreto, jalarle la cola al gato negro de la tía Rosita que se erizaba y mostraba sus f…

Preferiría ser yo…

Nuestras creencias las adquirimos a  través de lo que otras personas dicen. Yo me pregunto: “¿qué tal si ellos están equivocados y yo estoy viviendo lo que otros creen…?”

No cabe duda que los padres nunca dimensionamos las consecuencias que nuestros actos, palabras, expectativas y calificativos pueden hacer en los hijos para toda su vida. Fui una niña “modelo”, profundamente obediente, organizada, ordenada, flexible, limpiaba baños y planchaba a la perfección; complaciente, no peleaba con mis hermanas, no contestaba de mala manera a mis padres, con buenos modales. También ayudaba en todo lo que me pedían y era buena estudiante. En fin, era la hija perfecta, la hija que cualquier mamá o papá quisiera tener.
Mi vida se desarrolló entre cumplir expectativas, halagos y aplausos, siempre escuchando que tan obediente, maravillosa, buena hija, amiga y estudiante era. Los calificativos que usaron conmigo siempre fueron los que quizá muchas niñas y niños quisieran escuchar de sus padres y mae…